n u d e z [3/5]



III

 

Ahora que se esparcen las palabras en esta especie de papel, acaso se pueda entrever la correspondencia gráfica entre desnudez y timidez.
    Era eso, entonces: La desnudez en relación inherente con la timidez. Como algo que apareciera sagrado y profano a la vez, sin que lo pareciera. La desnudez no se convidaría con cualquiera salvo cuando se profanara el juego de lo profano, pero el juego de lo profano es sagrado, entonces —sin que el tema adquiriera un matiz seudorreligioso.
    Entonces hay un salto: A la desnudez sucede lo soez. La desnudez se comparte y no cualquiera la compenetra o la satisface; no siempre sucede su complementariedad. El pudor se desvanece cuando la comunicación reaparece, semiótica química y no solo lingüística, como se cree. Quizá por ello, en el orden de la interacción, la timidez aparece fuera de la desnudez.
    (—Para quien habitúa prácticas nudistas nada de esto es consistente, desde luego—.) Era eso la timidez, decía: Una dimensión espacial e interactiva de la desnudez.
    La timidez se supera si se logran compartir y subvertir los límites de los esfínteres.

[...]



 IMAGEN: "Versos sobre púrpura", de la serie Versos de alambre,
detalle, tinta mixta sobre papel, ca. 1998.