La realidad jamás podrá superar a la ficción



Para L.V.

La realidad jamás podrá superar a la ficción (a pesar de tantos escritores atónitos cuando exclaman que la realidad ha superado sus tópicos, sus paradigmas, sus anhelos de escribir en un mundo mejor).
La realidad jamás podrá superar a la ficción; esto lo sabe muy bien el titiritero. El titiritero no es un demiurgo corpóreo sino su espectro. El titiritero es un sistema que conecta información: los hilos de las marionetas cuyo baile representa una realidad imaginada, “ficticia”, social.
Discurso, ideología, sentido, representaciones sociales, cultura: interiorización del sistema… Realidad creada contra lo real –esa dimensión inaprehensible, salvo fenomenológicamente, y cuya bofetada trágica no siempre hace que el individuo ni el grupo reaccionen.
Realidad creada contra lo real… Planteado de esa manera, será más preciso decir que “lo real jamás podrá superar a la ficción”. Así sabremos entender que el poder de crear y la plausibilidad de creer se funden en la configuración social de la realidad.
Lo real jamás podrá superar a la ficción. No obstante, lo real sólo puede enunciarse como ficción. ¿Basta conformarnos con su expresión? Ya no; ahora es preciso formarnos para su dilucidación. Debemos esforzarnos para lograr su entendimiento y no sólo para perfeccionar su enunciación; haciendo efectivos nuestros modos de pensamiento, nuestros medios de educación o nuestras vías de transmisión cultural. (Crítica y acción. Acto y actitud.)
            Si lo real jamás podrá superar a la ficción… Transformemos la realidad y hagamos lo real. Hagámoslo real. 
          Propiciar una cultura auténtica es impostergable, una cultura que motive el sentido de comunidad…
            La revolución sólo puede ser cultural.


(Imágenes: Detalles de "El mundo no depende de mi voluntad", de Anette Kuhn, 2011,Tiempo de sospecha. Un ejercicio sobre comunicación mediática, sistema de conocimiento e información, MAM, México, 2012.)