Bebedero



Bebedero miraba la piel tendida del horizonte. Murmullo de enjambre en sinestesia idónea con la penumbra solar del horizonte. Bebedero miraba el calor y sudaba el salitre de su carne. Salitre oscureciendo el algodón de su carne cubierta, carne manchada, carne desierta de salivas, sólo sudores fractales del horizonte. Bebedero cicatrizaba la canícula de la tarde. Hora del polvo, hora de tierra y cronómetro silvestre. Bebedero con pupilas de petróleo. Bebedero mira el sol cómo se apaga. Foco debilitado por la rotación alrededor del fuego dador de los sudores que opacan el horizonte. Bebedero y su soledad soleada. Bebedero pupilas manchadas de aceite. Bebedero absorto sin lenguajes concernientes. Bebedero de sales brillosas humedeciendo la piel y la carne. Manchas de líquido brillando entre la sombra tendida del horizonte. Bebedero por fin suspendió el sentido de cualquier palabra. Solamente el enjambre brillando en la saliva esparcida del horizonte. Murmullo de sales abarcando la piel envuelta en algodón y el marco de amarillo violento y sombrío del horizonte. Bebedero de su piel desierta. 

autoostranenie

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Desde las locaciones del Anáhuac
Me declaro altermundista; con una visión lírica del mundo. Tengo vocación de vagabundo y síntomas de diletante... La melancolía es mi revólver. La alegría mis balas. Salvo una charla exquisita que la desplace, mi compañía favorita es estar a solas y a solas amanezco en los museos o en los parques. Exhibicionismo autista. Introspección al revés. Todo es hermoso porque nada vale la pena y me gusta. Me gusta estar bajo la ropa o sobre la piel. Jugar con mis disfraces. Decir que soy hartista. Girar caleidoscopios. Deambular por la tangente y pedirle a esa luna que me venda su amor... Egoetcétera, etcétera, etcétera...